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INSTITUTO COLOMBIANO PARA NIÑOS CIEGOS, FUNDACIÓN JUAN ANTONIO
PARDO OSPINA.
CARLOS HUMBERTO ROMERO NIÑO
DE REGRESO A MI AULA DE CLASE.
Mi salón de clase quedaba en el segundo piso, tengo vivo el recuerdo de la directora de curso, la profesora Amparo Ramírez, nos dictaba todas las materias: español, ciencias… escritura Braille, la enseñanza del bastón y la enseñanza del ábaco en matemáticas; aparte me sorprendió su habilidad para escribir el braille y su vocación para enseñarnos. Recuerdo que conmigo en el salón éramos aproximadamente quince niñas y niños y mi asombro era tener tantos compañeros ciegos como yo.
Cuando la profesora comenzó a enseñarnos la escritura braille y comenzó a explicarnos que se leía con el tacto y nos decía que era otro de los sentidos muy importantes, en el mismo momento en el que estaba dando la explicación a mis compañeros y a mí nos entregó un texto en braille y en ese momento reconozco que pensaba para mí: “Es muy difícil…son muchos puntos…mis dedos no sienten”. Nuestra profesora inició su enseñanza en el braille explicándonos que se escribía con un punzón, cuando ella me entrega el punzón quedo sorprendido porque en lo primero que pensé fue en mi lápiz que tantas veces utilicé en mi escuela de la vereda y en adelante iría a utilizar un objeto que su parte superior es redonda de madera y con una punta metálica, en ese momento me sentía como un niño de seis años por cuanto que nuevamente estaba iniciando todo mi proceso desde cero.
Mi asombro continuó cuando me entregó la pizarra y me manifiesta que: “es para que coloque la hoja en la que va a escribir”, era un mundo académico totalmente distinto y cada momento traía consigo algo desconocido. La pizarra se asemeja a una regla con cuatro renglones, pero con doble lámina, con el fin de que el papel en el que se va a escribir quede prensado por la pizarra.
Cada renglón de la pizarra consta de veintiocho cajetines, un cajetín es un espacio muy pequeño y tiene seis orificios que son los seis puntos de la escritura braille; cada orificio del cajetín tiene un número de la siguiente manera: En el costado derecho del cajetín están los puntos 1, 2, 3 y en el costado izquierdo del mismo cajetín están los puntos 4, 5 y 6.
Cada letra del alfabeto consta en la escritura braille de un punto o de varios, la vocal “a” es el punto 1 y con el punzón una vez se prensa la hoja en la pizarra se marca el punto formando un orificio y al quitar la hoja de la pizarra se observa en alto relieve la vocal “a”. La letra “b” en braille se escribe con los puntos 1 y 2 y se repite el mismo proceso con el punzón. La letra “c” en braille se escribe marcando los puntos 1, 4; la letra “d” se escribe en braille con los puntos 1, 4, 5; la vocal “e” con los puntos 1, 5; la letra “f” con los puntos 1, 2, 4, la “g” con los puntos 1, 2, 4, 5; la “h” 1, 2, 5; la “i” con los puntos 2, 4; la “j” con los puntos 2, 4, 5; “k” puntos 1, 3; “l” puntos 1, 2, 3; “ll” puntos 1, 2, 3, 4, 5, 6 y así sucesivamente cada letra y vocal consta de un número de puntos en distinta ubicación. El braille se escribe de derecha a izquierda y se lee de izquierda a derecha.
Cuando nuestra profesora nos explicaba la forma como se escribe y se lee mi angustia aumentaba y anhelaba mi escuela de los verdes campos a la orilla de la quebrada en la que tuve mi primer contacto con las letras. Nuestra profesora con el paso de los días nos exigía que tomáramos pequeñas notas de las distintas materias que ella misma nos dictaba y de esta forma poco a poco fuimos aprendiendo la escritura braille.
Carlos Humberto Romero Niño